sábado, 6 de diciembre de 2008

El poema de Elena

Déjame abrir este teatro de lágrimas.
Déjame llamar sin consuelo la sangre.
Déjame convertir el cielo en una tonada sulfurante.

Dejaré abierto el portal para que nuestras almas vuelvan.
Hoy invoco a los nueve.
Como nueve vientos.
Como nueve lenguas de mar.
Hoy los nombro desde su pasado presente
con nuevos deseos sangrantes.

Déjame abrir este teatro de lágrimas.
Déjame llamar con soberbia
a quien se esconde entre la gente.

El amor clama desde mi profundo corazón.
Silencio. Un latido tomó un poco de aire y huyó.
Dejaré abierto de par en par el portal.
Vengan vamos a buscar lo que el destino nos arrebató.

Hoy invoco a los nueve.
Como nueve silencios.
Como nueve heridas.
Como nueve desastres.
Hoy le doy nombre al pasado.
Llamo desde los árboles el rostro de tres.

Uno a uno… Llegarán.
Sin saber… Llegarán.

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