jueves, 14 de octubre de 2010

Sorpresa.

Tomar por asalto
tu corazón.
Llegar por sorpresa
a tus labios.
Apretar con suavidad
tu tierna figura.
Cerrar los ojos.
Respirar en corazones
lleno de tu silencio.
Tomar con un sorbo
lo líquido de tu alma.
Llegar con un sonido
a lo profundo
de tus pupilas.
Apretar con furia
los rincones de tus ansias.
Cerrar los ojos.
Hablar con corazones
lleno de mi silencio.
Tomar por asalto
tus manos.
Apretarte con un sueño.
Abrir los ojos.
Descubrir los corazones.
Quedarme en silencio
junto a ti
en una noche de enamorados.

Si yo…

Si yo colocase
una nube sobre tus manos
empezaría
una canción de lluvias
para descubrir
tus sensibilidades.

Si yo posara
el ala de una mariposa
sobre tus labios
empezaría
mi canción de latidos
por todo tu cuerpo
para cultivar
el jardín de mis alegrías.

Si yo colocase
un montón de letras
sobre tus cabellos
empezaría
una canción de caricias
para enamorar tus pupilas.

Si yo posara
un arcoíris sobre tu silueta
comenzaría
a cubrir de poesías
todas las estrellas.

Convertiría este instante
en que me lees
en un gran río de poesía
para llenarme de todo,
de todo lo que tienes…

La canción y el deseo.

Si tuviera tu corazón
entre mis manos
el pulsar de mi corazón
sería igual al tuyo.

Si tuviera tus deseos
en mis pupilas
la imagen del sol
eclipsaría mi luna.

Pero estás allá
sentada
en lo más próximo al olvido
tratando de rescatar
tus pensamientos.
Cubriendo de esperanzas
el claro sonido de anillo
que enternece tu alma.

Si tuviera tu canción
en mis brazos
el sonido del viento
sería igual a una condena.

Si tuviera tus deseos
en mis pensamientos
la brújula de mi tiempo
tendría la edad de tus sueños.

Pero estás allá
mirándome
desde una burbuja…
Tratando de explicar
como una canción y un deseo
pueden apoderarse de un poeta.

Arcoíris.

En un inmenso arcoíris
sólo tu color
me resultó familiar.
Tan llamativo y atrayente
como un eterno pulsar.
Mi pupilas
se colocaron
al servicio de tu color.
Mis manos
artísticas y señoriales
dedicaron
sus ansias a tu calor.
Mi poesía
que era oscura
empezó a llenarse
de vida y amor.
Y tú sin saber de mí…
Y tú sin pensar en mí…
Seguías siendo
el color favorito
de otro corazón.

Sólo…

A veces pienso
que las palabras están demás…
A veces pienso
que sólo debo escucharte…
A veces creo
que un beso debería
cerrar tus labios…
A veces pienso
que no debo escribirte.
A veces pienso
que solo debo conformarme
con una mirada.
Pero sin mentirte no puedo…
Dejar de hablarte…
Dejar de escribirte…

A veces
cuando estoy contigo
no entiendo como tú
solamente tú
logras detenerme.
Y vuelvo a pensar
en las palabras…
En volver
a quedarme en silencio.
En escucharte…
En un beso…
En esta escritura…
Pero sin mentirte no puedo…
No puedo dejar de ser
el rey de la triste felicidad
querida musa mía.

El rey de la triste felicidad.

Hoy le pago al sol
y en ofrenda le entrego mi alma.
Tratas de cubrir mis heridas
con la sal del mar.
La magia resbala dulce
por toda tu existencia.
Tus alas dejan
de proteger mi cuerpo.
No hay forma de volver atrás
No hay forma de volver
la mirada atrás.

Hoy le pago al sol
y en secreto se van secando
mis lágrimas desesperadas.
Mi corona cae al suelo.
La roja capa cubre la desnudez
de los moribundos días.
Mi corazón se deshoja
sin aliento.
No lo guardas tú.
No lo atesoras tú.
No lo aquietas tú.
Por todas las ventanas
se va quedando la sangre.
La triste felicidad
me da la bienvenida.
Mis pasos y mi sombra
no anuncian la soledad
si no la poesía vacía.

Ahí estás…

Ahí estás.
Cubierta con todos los recuerdos
de otra vida.
Ahí estás.
Tratando de entender
si después de todo
queda algo más de armonía.

La guitarra permanece
en silencio a tu lado.
Las estrellas
que fueron tuyas
ahora pertenecen
a otro cielo desesperado.

Ahí estás.
Oculta de todas las palabras.
Ahí estás.
Apagando el último sol
con tu rima sin vida.

Los libros y las letras…
Los besos y las caricias…
Las promesas y los deseos…
Las miradas y los roces…
Miran de soslayo
como me voy convirtiendo en el rey
de una región inexistente.

Buscar.

Mirar dónde estabas.
No encontrarte.
Mirar dónde sonreías.
Dejar de sonreír.
Mirar dónde brillabas.
Una tenue luz sigue
nombrándote.

Buscar
entre la gente que conozco.
No hallarte.
Buscar
en cada una de las calles.
Buscar
incesantemente.
Tropezar con el viento.
Mirar dónde estabas.
No encontrarte.

Surgen imágenes por doquier.
Aparecen duplicados tuyos
en todas las flores que veo.
No me convenzo con haberte perdido.
Este mundo es tan pequeño
para que no puedas estar.
Este mundo está tan vacío
si tú no estás en él.

Buscar
entre la oscuridad que conozco.
Buscar
en cada rostro
y no sentirte.
Buscar
desesperadamente.
Chocar de pronto
contra el abandono.
Mirar dónde estabas.
No hallarte.

Día oscuro.

La sombra
en un día frágil día oscuro.
El sueño se convierte
en una perfecta desolación.
Se crían pequeños reflejos
alrededor de lo tenebroso.
La sal de mi cuerpo
intenta salir sin más remedio.
Se desangra la tarde
bajo mis manos de poeta.
Las calles atormentadas
se cubren de letras.
A lo lejos tu reflejo de musa
huye de mis pupilas frías.

Cae el romántico sereno.
Estalla en mi piel
la piel de tu despedida.
Es tan frágil
la canción del arrepentimiento.
Suele ser tan sincera y endemoniada.
La tarde sigue desangrándose.
La sal de mi cuerpo
queda atrapada
en la puerta del destino.
Las letras quedan abandonadas.
A lo lejos mi reflejo poético
escapa de tus pupilas traicioneras.
Así me convierto
en una frágil sombra
en un día oscuro.

La carta. La sangre. La furia.

La carta sobre la mesa.
Hoy desayuna conmigo
el sufrimiento.
La corona de madera
permanece enredada
entre la locura y la razón.
La sangre permanece muda
sobre el suelo.
El revólver en lo alto
desafía el aire de la habitación.
Llaman a la puerta.
No pretendo abrir.
No quiero contestar al dolor.
La mortecina luz
va agrietando mi rostro.
En la calle tú sombra
va matando el paisaje.
En la calle tu cuerpo
permanece sobre la nostálgica vereda.

La carta abierta
persiste quieta sobre la mesa.
Como un golpe
de realidad profunda
aparenta ser
un arma recién disparada.
La traición
se hace fuego en las comisuras.
La corona de madera
se enreda más
entre la locura y la razón.
El sol empieza su andar
arranca las últimas lágrimas
que están suspendidas en mi cielo…
Llaman  a la puerta.
No quiero abrir.
No quiero insultar al día.
Los días se van apagando.
En la calle comienzan
a vagar las almas…
Se rompe la corona de madera.
Siento dolor en lo profundo.
Lloran las estatuas que están
en la avenida del pensamiento.

La canción y el poema.

Encontrar una sonrisa pegada al suelo.
Ver como se mantiene viva
por el sucio devenir del tiempo.
Divagar entre la incertidumbre
y el veneno del amor.
Dejar las venas abiertas.
Dejar al sol que mar el alma.
Una canción poema
va dejando cenizas en la memoria.
Dejarse acompañar por las sombras.
Dejarse manipular por el destino.
Los sentimientos huyen despavoridos
y cuelgo sobre la pared una nube de verano.
Me obsesiono con la idea.
Las arenas del mar
movidas por la sin razón del viento
van cubriendo las calles de mi sombra.
Corro en círculos.
Trato de despegar mi esencia
de esta imagen inconclusa.
Busco entre todas las fotografías
la estructura que me hizo feliz.
Golpeo mi cabeza contra la puerta.
Estallan las lágrimas contra el aire.
Una canción de amor comienza
a martillar los espacios donde estabas.
Estrellas diminutas quedan fijas.
Mis pupilas se cierran inocentes.
Las letras caen desde mis labios.
Fantasmas acompañan al poeta.
El gritar de los relojes rompe
la momentánea quietud de las cosas.
La fiebre comienza a dominar la conciencia.
Todo duele en las manos.
Todo duele como sangre.
Todo da vueltas de repente.
Trozos de tormentas
embisten una y otra vez
la costa de mi imaginación.
Se derrumban los castillos de arena.
Cae el sueño sobre la esquina de la esperanza.
La locura empieza a cristalizar su reinado.
Tras la ventana las palomas revientan el suelo.
Al empezar su vuelo se entre corta el aliento.
Van dejando trozos de versos al dejar espacio.

Te deseo todo.

Dije: Te deseo todo y más.
Un silencio entre dientes.
Una mirada de soslayo.
Mi pelo desgarrando el aire.
Las manos ensangrentadas.
No hay tropiezos al actuar.
El perfecto disparo durmió tu verso.
Una gota de alegría
para el habitante nacido en el mar.
Un giro de espanto.
Me comí la paz de tu silueta.
El final quedó desparramado
por todo el laberinto de letras.
La conciencia siguió después de ti
alternando los días exactos.

Dije: Te deseo todo y más.
Un silencio con una sonrisa negra.
Una mirada profunda e intensa.
Aterradoras imágenes te culpan.
Las manos tiemblan.
No hay tropiezos en el andar.
El imperfecto sonido deslumbró tu prosa.
Una gota de persecución
para el habitante nacido en el mar.

Amor.

Amor
digo
como un latido.
La cabeza se vuela de solo verte.
Todo alrededor brilla.
Todo se enciende compulsivamente
y se paga alarmante.
El brillo de las pupilas cambia.
Amor
digo
como un silencio.
Perduro en tu memoria
al pasar los días.
Toda estructura poética
se simplifica.
Toda canción que acompaña
se hace dueña del corazón
y lo lastima.
Amor
digo
como una espera.
El cuerpo se aletarga.
Todo se llena de colores.
Todo se vuelve magia.
Los árboles se llenan de crepúsculos.
Amor
digo
sobre tu cuerpo muerto.
Las manos se alargan en tu búsqueda.
Todo se hace sonido.
Todo se consume en las caricias.
El amor se hace universal.
Amor
digo
como una lágrima.
Las venas se entintan de pronto.
Todo se hace fugaz e incomprendido.
Todo se hace locura y obsesivo.
La piel se eriza sin previo aviso.
Amor
digo
como una pequeña gota de tu paz.
Encierro tu cuerpo en una caja.
Toda melodía inexacta
va cubriendo tu espalda.
Toda sombra se convierte en testigo.
Las alas quedan desbaratadas en el suelo.
El frío tuyo sale a navegar sin tripulantes.
Amor
digo
como un ciego amante.
La perversión quema tu principio.
Todo rastro de razón
se va acumulando en la nada.
Toda huella
va quedando impregnada en la memoria.
La presión del cuerpo se hace fuego.
Movilizas un séquito de letras por mi locura.
Amor
digo
como un disparo alocado.
El dolor se concentra y desaparece.
Todo corazón se rompe.
Toda partícula tuya se pega a mí.
El deseo fluye sin control.
Vas quedando bien dentro de la caja.