La niebla arrastra cadenas de muerte.
Su lento caminar despierta lapidas sucias.
Moja impasible la costa del deseo.
Duelen repentinamente las pupilas.
Caen lánguidamente las pestañas.
Se cubre de un manto negro el sueño.
La niebla cubre todo y no perdona.
Se lleva hasta la raíz de la angustia.
Doy vuelta en círculos.
El silencio tapa con manos rígidas mis labios.
Pareciera ser tan fácil seguir.
Pienso en volver a las estrellas.
Pienso en volver y no regresar.
El tiempo apremia.
El libro se abre una y otra vez.
La historia del triangulo vuelve a despertar.
La niebla fiel testigo condena.
Los golpes se suscitan fuertemente.
Con rostros húmedos la gente huye despavorida.
Duelen repentinamente las huellas.
Desaparecen lánguidamente las sombras.
Se cubre de un manto oscuro el destino.
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