lunes, 2 de febrero de 2009

Quinto lamento.

Al final tomé
el corazón entre las manos.

Pensé:
Para qué seguir guardándolo.
Para qué seguir amando.
Para qué seguir...
Si tú no quieres estar a mi lado.

Quise deshacerme de él
cual poeta herido
se deshace de lo dolido.

Miré su color carmesí.
Sus latidos marcaban
los últimos pasos de mi humanidad.

Pensé:
Para qué seguir guardándolo.
Para qué seguir amando.
Para qué seguir...
Si tú no quieres estar conmigo.

El frío abrió la noche.
Tu espíritu desapareció
entre una rosa muerta
y un horizonte desdibujado.

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