En el fondo de la habitación
está lleno de mis huesos
el oscuro ataúd.
Véanlo ahí.
Mudo espectador.
Él con su exacta simetría
mantiene soberbiamente
mi último acomodo.
Véanlo ahí.
Frente a ustedes.
Como si él fuera parte de la familia.
Pronto vendrán vosotros.
Mudo en el fondo
él los mira de soslayo.
En el fondo de la habitación.
Las velas están encendidas.
Mudos rostros que no conozco
hablan seculares frases difuntas.
Véanme aquí.
Tras el vidrio del cajón.
Hay muecas.
Hay risas.
Véanme aquí.
Tras el vidrio del ataúd
hay un rostro parco
imitando estar muerto.
En el fondo de sus corazones
se deshojan los recuerdos.
Muchas caras que reconozco
me hacen llorar y llenar vacíos.
Me llevan lejos de aquí.
Se cubre el vidrio del ataúd.
Más rápido que lento me olvidan.
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