No lo sé.
No lo entiendo.
Tu mirada era anónima como las demás.
Ibas ensimismada
sólo conversando con tus fábulas.
Yo era indiferente a tu candor.
Era para ti una imagen difusa en el paisaje.
Tú eras para mí sólo una silueta diluida.
Una mirada bastó.
Así se rompió nuestra lejanía.
No lo sé.
No logro entender.
Nos entregamos en una mirada.
Aquí estamos embrujados por nuestras galaxias
y nuestros tiempos diferentes.
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