Aciago destino.
Incierta la luz que cubre mi alma solitaria.
A puerta cerrada trato de cubrir mi cuerpo aterido.
Tiemblan mis pupilas.
Mis manos castigan todo.
Mi mente traiciona la poca esperanza consejera.
Aciago destino.
Incierta la luz que daña el corazón de mi espíritu.
Despojado de todo recorro metro a metro mi vida.
Me voy enamorando del vacío que va quedando.
Tiemblan los latidos.
Duelen las huellas.
La imaginación alevosamente carcome la carne.
Aciago destino.
Incierta la estrella tímida que triste no tiene alma.
La sangre marca el fin.
Despacio.
Caen las últimas páginas de mi gris poesía.
Todo se oscurece.
Al final todo queda en negro.
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