Detener la música con un suspiro.
Tres acordes en sangre.
Jugar a morir en un abrazo.
Marcar los tiempos con los dedos.
Tocar con una mirada dulce
la lira de tu alma.
Oír y desangrarse
perfectamente en tu piel.
Desgarrar las notas musicales.
Rasgar con las uñas
la curvatura mágica de tus senos.
Sentarme a la orilla de una frase
y ver desde allí
el profundo elipsis de tus ojos.
Rescatarse de la locura.
Beber del viento la frescura.
Suspirar nuevamente.
Acordes en sangre
por toda nuestra piel.
1 comentario:
Publicar un comentario