El poeta se ha vuelto loco...
Negras manos
aprietan mis ojos.
No veo quien sella mi alma.
Sólo su presencia la delata.
Tirado sobre el suelo no comento…
Me pongo de pie.
Corro para perderme entre la niebla.
No hay luces.
No hay nada.
No volveré…
Publicar un comentario
No hay comentarios.:
Publicar un comentario