miércoles, 5 de agosto de 2009

Un latido.

Tus pestañas poetizan

el lacónico crepúsculo.

Con ojos de poeta miro tu silueta.

En el aire se destrozan grandes

gaviotas eléctricas.

Caen a la orilla...

Tu mirada es un misterio.

Te clavas en mi pecho.

Mi corazón grita.

Un latido interrumpe nuestras miradas.

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