domingo, 6 de septiembre de 2009

Once.

Has venido a desatar

los entristecidos nudos que unían a tu fe.

Para verme por última vez

secar mis labios de los tuyos.

Para llevarte tus presencias y dejarme vacío, sin ti.

Has venido a desatar los obscurecidos nudos

que unían a tu enferma esperanza y a tu depresiva fe.

No hay comentarios.: