En un cristal
tus ojos parecen callar.
Un océano a lo lejos
levanta peces ante tu cuerpo.
Niña mujer
atardece ya.
Preparas tu cristal para viajar
y caminas descalza entre astros.
Tu tersura de crisálida
hace odas de mis manos.
Ves reflejar tu cuerpo en el infinito.
Eres época de sueños y de cristales.
Desde tu boca fresca
las palabras dejan nacer la inocencia.
Un pétalo de tu corazón
rompe las olas
que intentan entrar al mío.
En tu boca angelical
se cultivan las ilusiones
de este humilde poeta
que te ama sin temor.
Quizá dónde quedas
quizá donde nadas
niña de existencia cristalina.
Quizá dónde duermes
quizá dónde te escondes
niña de versos secretos.
Quizá donde existes
quizá dónde hablas
que no escucho tu voz de promesa lunar.
Desde tu pensamiento de ilusiones
tus lágrimas de cristal
amor mío
acarician mi canto
sonoro y humano.
En las gargantas de tus ángeles
están las rodillas de mí ser.
En un tiempo sin tiempo
te dediqué miles de poesías
bajo las tímidas estrellas y
en un instante quedé ahogado en tu olas
hermoso mar de piel y sentidos.
Viajas en un sueño con soles y lunas.
Tu alma llama a la mía
para poder amarla.
Quizá dónde cierras tus ojos
quizá dónde murmuras tu dolor…
Mi música te busca entre el tiempo y el sol.
Quizá dónde extrañas
quizá dónde lloras
niña de la lírica viva.
Quizá donde amas
quizá donde mueres
niña de la voz desconocida.
Mis versos tocan tu espalda alada
en esta tierra que tengo para ti.
Mi lira toca tu presencia
en este minúsculo instante
que escribo de ti
mi dulce niña de cristal.
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