Laten mis dedos en esta hoja.
La carta pide a gritos su esqueleto.
Has dejado todo por tener
un poco de atención a algo de locura.
Si quisieran mis letras llenarían
con su negra sangre
el libro que llevas en tu alma.
Si quisiera tocaría tu rostro
ahora que no estás conmigo.
Pero no puedo.
Tengo el cuerpo blanco.
Soy esta hoja
intentando penetrar en tu cabecita.
Laten tus dedos en esta hoja.
Sonríes.
Sientes mi sombra robar tu hálito.
Te incomodas.
Mis ojos de papel observan y juegan a soñar.
Vuelves a reír.
Eres un latido más.
Perteneces a otros días…
Pero aún así
sabes que estás aquí
encerrada en esta hoja
viviendo conmigo.
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