viernes, 5 de febrero de 2010

Latidos.

Tus pestañas poetizan el lacónico crepúsculo.

Con ojos de poeta miro tu silueta.
En el aire se destrozan
grandes gaviotas eléctricas.
Caen a la orilla...

Tu mirada es un misterio.
Te clavas en mi pecho.
Mi corazón grita.
Un latido interrumpe nuestras miradas.

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