Miro a través del ojo del gusano en que viajo.
No hay perdón a los que nos hacen daño.
El dolor queda como una marca indeleble.
La música contesta a mis arrebatos.
Suena la noche a mi lado
con una canción de sábanas frías.
Pretendo esconder mi corazón.
Al otro lado… En el lado oscuro de la alegría.
Me levanto una y otra vez.
Los días me persiguen como si fuesen perros.
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