Una cadena sencilla te une a mí.
La canción animal se deja oír.
Una cadena de caricias y tormentas.
Tan absorta la carne
mira con resignación la dulce entrega.
La lujuria resuelta en la escena.
Las lenguas se van quedando atrapadas.
La saliva concreta lo inexacto.
La esencia se evapora por la habitación.
El sudor golpea la frágil imaginación.
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