miércoles, 2 de junio de 2010

Catorce.

Sus manos aprietan mi azul corazón.
Yazgo en sus brazos y
una brisa roza mis labios solitarios.
¡Ah! musa mía al fin estoy en ti...
Mis pálidos ojos no hablan.
Mis manos permanecen unidas.
Mi sangre huye.
Mis sesos están repartidos.
¿Recogerán  con que manos todo esto?
Sus brazos me tienen.
Me lleva lejos y una luz pequeña se apaga en mí.
No quiero mirar.

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