Donde tú terminas
comienzo a ver.
El cielo deja caer ángeles
sobre la extensa costa del deseo.
Sentado.
Acariciando la suave brisa de tu cuerpo.
Viajo sobre los susurros
que provienen desde ti.
Donde tú terminas
comienzo a recitar.
Hacen falta canciones.
Con los libros de mi alma
empiezo a buscar
las simetrías de tu interior.
Donde tú terminas
comienzo a ver tus ojos.
Lees.
Empiezas a comprender
el final de este poema.
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