miércoles, 2 de junio de 2010

Nueve.

Hay agua bajo mis pies.
La ciudad habla y escucho sus dulces verdades.
No miente; estoy sorprendido.
La lluvia escurre,
no pide permiso,  sólo llega para quedarse.
La ciudad me mira.
Dejamos esta conversación para otro tiempo...

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