miércoles, 2 de junio de 2010

Once.

Has venido a desatar
los entristecidos nudos que unían a tu fe.

Para verme por última vez
 secar mis labios de los tuyos.
Para llevarte tus presencias y dejarme vacío, sin ti.

Has venido a desatar los obscurecidos nudos
que unían a tu enferma esperanza y a tu depresiva fe.

No hay comentarios.: