La lluvia arrecia en las paredes.
Se derrumba mi mundo amarillo.
Se cae a pedazos.
Tengo un dolor en las sienes.
Un dolor que a cada momento crece.
Es un espiral rojo que domina todo.
Lo llevo a cualquier parte.
Pocos saben.
No hablan.
Miro con tristes pupilas.
La oscuridad es belleza nuevamente.
La lluvia arrecia en las ventanas.
Se rompen mis fotografías mentales.
Junto a ti era un loco poeta enamorado.
Tu eras la que cuidaba mis anhelos.
No es invierno aún…
Días fríos llegaron a poblar
nuevamente el jardín de mi imaginación.
No puedo seguir machacando mi sentimiento
contra las paredes falsas de tu querer.
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