martes, 28 de octubre de 2008

III.

Estoy en la parte de tu corazón
donde no debería estar.
Llegas como una imagen difusa.
Con reflejos musicales.
Un beso profundo aprieta mis sentidos.
Cae una mano húmeda.
Se incendia la imaginación.

Estoy en la parte más profunda
donde no debería estar.
Los latidos se hacen con sangre.
El silencio se hace pronto golpe.
La mente suele quedar prendida.
Los recuerdos pertenecen a los lamentos.

Estoy escondida en la parte del destino
donde no debería estar.
Todo se hace instantáneo.
Todo se hace sucedáneo.
Casi sujeto a lo perfecto.
Llena de abandonos.
Tomo un poco de aire.
Me revienta la idea
de que otra también te abrace.

Estoy escondido en tus manos
donde no debería estar.
El cielo se llena de clavos.
Duelen los ojos de tanto no ver.
Cruzan coleópteros demenciales.
Lamento no volver a despertar.

Estoy sentada en la parte más extrema
y más cercana a lo sencillo
donde no debería estar.
Amarrada a los nervios de tu reflejo.
Atareada de versos poco prolijos.
Me convierto en un ave de papel.

Estoy en la parte del tiempo
donde no debería estar.
Tengo los párpados cansados.
Apagada el alma.
Mis alas se despliegan.
Creo poder entender el vacío.
El vacío no entiende excusas.
Se traga mi ser.

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