
Se cruzan los primeros rayos del sol.
El sol comienza a dejar de incendiar mis ojos.
Las manos aprietan las otras manos.
Las oscuridades de nuestros días están por venir.
Nuevamente frente al vacío.
No recuerdo el momento.
Suelto el último latido.
Se cansa la piel y el pensamiento.
Aún así.
Vestido de viejos avatares
tengo la certeza de la esperanza
la mano contigua.
En cada extremo del círculo de la vida
cae el último grano del tiempo.
Cierro los ojos.
El reloj empieza su eterno caminar.
Caemos en vértigo hacia el centro.
Juramos nuevamente devolver
hasta el último aliento en otra vida…
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