Han comenzado a caer las últimas notas
de esta trágica canción.
La lluvia musical con su singular dolor
ha empezado a carcomer lo lóbrego del lugar.
Acompañan a las lágrimas el opaco sabor
de un secreto dormido.
En lo más recóndito de mi memoria
aún se manifiestan los sentimientos más tristes.
Han comenzado a entrelazarse las últimas soledades.
El sol quejumbroso deja de quemar con sus brazos.
No quiere amarrar el corazón al dolor.
Las líneas de mis manos se empiezan a borrar.
Pienso en no volver.
Pero pronto me llamarán.
En lo más recóndito de mi memoria
aún se mantiene viva la ilusión.
Se dispara el silencio.
Se tapan los oídos las nubes.
No quieren verme llorar.
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