sábado, 4 de abril de 2009

Conceder.

Concédeme esta pausa
para dormir en tus ojos
abrazado al sueño
que cubre tu historia de mujer.

Concédeme un momento
para descifrarte otra vez
criatura de poesía.

Despacio.
Contemplo la geografía
que te caracteriza.

Despacio.
Cubro de letras
con mis manos de poeta
todas las curvaturas
que seducen mis sentidos.

Concédeme este espacio
para divinizar
la sinfonía de carne y lujuria
que embellece tu cuerpo de musa.

Concédeme un latido tuyo
amarrado a mi alma
para esperarte.
Para volver a enamorarme.

Concédeme tus risas
para vestirme de magia
y así poder tocar
la suave melodía de tu alma.

Concédeme un refugio entre tus pupilas
para esconder mis rimas
y mi alma no arrepentida.

Despacio.
Soy como el viento
que va erizando tus instantes;
instantes de fuego
que queman la piel y los sentidos.

Despacio.
Me deleito.
Despacio.
Me concedes esta pausa
y todo empieza a tener significado.

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