Aunque no quieras
perteneces
a mis días y a mis noches
a mis sueños y a mis pensamientos
a mis latidos y a mis risas
a mis lágrimas y a mis agonías.
Aunque no quieras
perteneces
a todo lo que me rodea
a todo lo que inspira
a todo lo mágico que ilumina
a todo lo profundo y secreto
a todo lo que se enciende y se quema.
Aunque no quieras
perteneces
a mi vida y a mi muerte
a mi poesía y a la imaginación
a mis tarjes y a mis locuras
a mis caricias y a mi dolor.
Aunque no quieras
perteneces
a todo lo infinito y a todo lo finito
a todo lo musical y a lo silencioso
a todo lo verde y a todo.
Todo.
Aunque no quieras
perteneces
a mis brazos
a mi mirada
a mis estrellas
a mi castillo
a mis horizontes
a mi piel
a mis labios.
Ah…
a mis tiempos sin tiempos…
a mi Ciudad Invisible.
Aunque no quieras
amor mío
sigues perteneciendo
a mis deseos.
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