Amo el olor de tu cuerpo recién despierto sobre las sábanas.
Adoro tu cabellera salvaje muñeca mía,
desastrosa apología de deseos.
Tus labios me enternecen.
Tus labios son como el color de las rosas.
Como no querer avanzar para acariciar
esos pechos desnudos de arena.
Como no querer apoderarme de cada extremo de tu cuerpo.
Soy un ladrón de deseos.
Quiero comer hasta la última partícula que embellece tu esencia.
Quiero contarte mis sueños a la orilla de tu lecho.
Enumerarte mis emociones para que puedas abrir
los libros de arena que escondo en mi alma.
Soy una montaña de misterios.
Amo el latido de tus pechos abriéndose como una flor.
Mujer eres una explosión de lujuria.
Me queman tus iras.
Como no querer atrapar lo que tu boca pronuncia
cuando me deseas.
Como no querer esos ojos donde tengo mi refugio.
Soy un trovador de silencios.
Tú eres una estrella perfecta.
Quiero que me cuentes tus sueños a la orilla de mi esqueleto.
Enumérame tus sueños para que así pueda abrir
la caja de Pandora que ocultas en tu mar de piel y sentidos.
Eres un gigantesco deseo de sensaciones dulces.
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