sábado, 16 de mayo de 2009

La hora del abandono.

Esta es la hora de abandonarme.
¿Cierto?

No aguanta más la tierna curvatura de tus labios
mis labios sin voz.
No soporta más tu risa aurora mi silencio de ocasos.
Déjame aquí amarrado a este solsticio.
Desampárame.
Pero deja a las estrellas
cultivar sus penas en mis cabellos enmarañados.
Deja que el viento rojo cubra de sombras esta agonía.

Esta es la hora de no mirarme.
¿Cierto?

No toleran más los sueños tuyos mi alma poética.
No resisten tus ojos y tu brisa y tus fábulas
mi silueta derramada lacónicamente en el horizonte.

Déjame solo sólo con mis poemas.
Vete.
Pero déjame una noche tuya como recuerdo.
Déjame una caricia sin dolor que cruce el océano de mis sueños.
Déjame una falsa promesa para poder vivir con algo de fe.

Esta es la hora de desbaratarme.
¿Verdad?
No soportan más tus palabras mis palabras sin estructuras.
No aguantan más tus manos mis lágrimas vacías.
Llévate tus esperanzas.
Llévate consigo una rosa muerta.
Déjame desamparado
Aislado.
Incomunicado total.
Sin derecho a réplica.

Esta es la hora…
Segundo a segundo.
Sin tiempo sin tiempo me vas apartando de tu lado.

1 comentario:

Luisa Aguirre Matte dijo...
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