domingo, 28 de junio de 2009

I.L.S.E.

Eras del sur.
Tenías lánguidos latidos en tus pechos.
La ciudad de donde eras
se comía presurosa tu alma.
Tu suavidad era ternura en las manos.
Llegaste a dormir en mis brazos.
Con una carta te robé del aire.
Te llamé golondrina.
Te puse canciones del mar.
Inmortalicé tu nombre con letras de estrellas.
Juré no perderte.
La distancia se comió las ansias.
No me dejo nada para sobrevivir.
Te llevaste tus alabastros.
Te marchaste con sencillez mundana.
Al volver solo trajiste vanidades.
Desconocí tu voz.
Eras otra pequeña maravilla.
Habías crecido con la jornada.
Olvidaste mi nombre.
Sólo viniste a verme para llevarte tus abrazos.
Sólo viniste a verme para llevarte tus besos de aurora.
Te fuiste con el sol.
Aprendiste ahogar tu alma con una gota de lluvia.
En mi alma se encerró en la oscuridad que dejaste.
Creció en mí un jardín pétreo.
Maté tus alas con un verso desnudo de verdades.
Te encerré en el olvido.
Me fui a vivir solo en un tiempo sin tiempo...

1 comentario:

Luisa Aguirre Matte dijo...
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