Bajo el brillo de un tenue sol abracé
la promesa dulce que formaban tus ojos.
Traté de alcanzar tu sombra con un suspiro.
Llegar a ti fue como una verdadera aventura.
Ataviada con otros abrazos te conocí.
Me inventé una y otra vez.
Más intento era perder el tiempo.
Más intento era perder latidos.
Al contemplar la habitación de tu alma inquieta
se reveló en mi interior una secreta devoción.
Jugaban a favor de mí silencios alternos
pequeñas captaciones oculares
una colección de palabras dichas al oído…
Bajo el tenue brillo del sol
busqué entre mis harapos de artista
letras para construir una larga carretera de prosa.
Una carretera que concluyera en ti.
Donde fueran a detenerse
cada una de mis búsquedas.
Donde estallaran similitudes intactas.
Donde convergieran sin instante
solo poemas resultantes.
Más me inventé una y otra vez.
Más intento fue perder tiempo.
Más intento me hizo perder aún más sangre.
Al adentrarme más en tus pupilas
se reveló en mi interior
una perfecta sustancia de apego.
Una extraña sensación de pertenencia.
Jugaban a favor de mí
pequeños momentos intensos.
Profundos mensajes espirituales.
Bajo la profusa herida mental
construí con locura ineludible
una colección de versos
para cuando brillara el sol.
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