Estás desnuda sobre la cama
con tu rostro de afrodita
cubriendo la madreselva
que llevas encendida...
Mis ojos están detenidos en tu verso secreto.
No hablan.
No piensan.
Son sólo ojos de poeta.
Te deslizas sobre las sábanas.
Cae el aire tibio en tu cuerpo.
Sumergido en un rincón
lleno de sombras escribo sobre ti...
Permaneces así.
Quedo con los ojos atrapados en ti.
Escribo si en tu corazón habrá más rimas
para concluir este deseo.
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