Siento tus manos que recorren mi rostro.
Son dulces tretas que queman mis pensamientos.
Sientes mi corazón latir sobre tu pecho.
Arrullas las sombras que viven en mí.
¿Irás a morir en brazos de otro
cuando en mi, amor, no halla luz?
Tiemblo y tus brazos detienen el movimiento.
La tarde grita y se despedaza sola en la costa del deseo.
Un solsticio muere en la promesa de tus ojos.
De pronto robas mis alas.
Te vas volando a donde no pueda encontrarte
ni pueda navegar en tu luz.
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