miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sin alas.

Mi cabeza se rompe entre estas paredes.

¿Dónde van morir mis pequeñas

y angostas gotas de sangre?

Petrificado en un rincón oigo

la voz del viento crucificar mi corazón.

Mis ojos navegan en el océano de la tristeza.

¿Dónde van a morir mis pequeñas

y angostas gotas de sangre?

Sin alas.

Muero ensangrentado sin contestar esta pregunta.

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