Mi cabeza se rompe entre estas paredes.
¿Dónde van morir mis pequeñas
y angostas gotas de sangre?
Petrificado en un rincón oigo
la voz del viento crucificar mi corazón.
Mis ojos navegan en el océano de la tristeza.
¿Dónde van a morir mis pequeñas
y angostas gotas de sangre?
Sin alas.
Muero ensangrentado sin contestar esta pregunta.
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