Nada es para siempre ni siquiera tú,
ni siquiera la vida, ni siquiera el sol.
Nada es para siempre ni siquiera tú.
El mundo lo dijo, el viento lo susurró.
Nada es para siempre ni siquiera tú.
Ahora veo la realidad y ella
me castiga junto al atardecer.
Nada es para siempre ni siquiera tú.
Todo se pierde en mis ojos cuando vuelvo a llorar.
El camino a casa no tiene un sol que brillar.
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