lunes, 2 de noviembre de 2009

14. La Ciudad de Las sombras.

Te encontré triste, mi pequeña niña,

ataviada por negros dulzores

en La Ciudad de Las sombras.

Al fondo de ti, todo era

de azules razones.

Mis ojos miraban todo.

Mis ojos, llenos de todo.

El amor, las palabras

querían librar tu cuerpo.

Te encontré melancólica

como un pajarito

con las alas rotas

disfrazada de dolor

en La Ciudad de Las sombras.

Al fondo de ti

mis lágrimas no llegaban.

Mis manos te alzaron.

Dejaste libre un latido.

Miramos juntos

nuevos aires de deseos

que cubrían las cosas.

Sobre una desolada cornisa

frente al mar y la desesperanza

te dije, mi pequeña:

“Siempre hay un trozo de luz

al final del horizonte”

No hay comentarios.: