miércoles, 6 de enero de 2010

Cinco.

Extraño tu mirada

palpitante

delgada

y marina.

Extraño

tus pestañas afiladas

que rasgaban mi piel

en el fondo del mar sin vida.

Extraño

tus palabras quietas

que en el aire

se hacían humo

y desaparecían sin instantes.

Extraño

tus secretos de cristal

y las mariposas de tu ombligo

que envenenaban con sueños lujuriosos

mis labios tímidos.

Extraño

tu verso sereno

y la extraña pulcritud de tus mejillas.

Te extraño...

Te extraño bajo este árbol de magia

y alucinaciones creativas.


y tu olor de mariposa…

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