miércoles, 6 de enero de 2010

Cuatro.

Solas

se han ido abriendo

en la húmeda tierra

tus lágrimas recién caídas.

¡Ah! desgraciado este infortunio

cuando tengo atrapada la lengua

y temo no volver a verte.

Cristalina tristeza

hoy me debato entre la locura y tus recuerdos…

Tímidas caen las lágrimas

heridas de sal.

Cristalsol

tu nombre quiere adornarse de dolor.

Guardas mi cuerpo

entre la espesa niebla

y la inerte congoja de las cosas.

¿Por qué no me dices

de qué palideces para calmar tu dolor?

pulcritud de tus mejillas.

Te extraño...

Te extraño bajo este árbol de magia

y alucinaciones creativas.

y tu olor de mariposa…

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