sábado, 30 de enero de 2010

Cuatro.

Palabras que sólo existen para ti

se van tejiendo en el horizonte.

Pequeñas gaviotas parecidas a negras mariposas

adornan con sus alas el melancólico atardecer.

Lágrimas que derramo por ti van hacia dentro.

Lejos aparecen los grillos con su canto ensordecedor.

He tocado los tristes espirales del fondo de tu ausencia.

He buscado tu figura celestial entre los valles dormidos

de esta noche que es mía y que sucede temerosa…

La Serena invisible

se tuerce entre el mar y la temida cordillera.

Una tímida niebla acaricia mis famélicos pies.

No sé.

No logro entender.

Lágrimas de fuego laten sin mentir.

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