Estás callada
en las nubes de este tímido cielo.
Mi voz va buscando tus mejillas
con un secreto de espadas.
Húmeda y fría
estás en esta noche
en que queda el rocío de las melodías.
Tu eterno semblante
aquieta las sombras
que derramadas en tibias llanuras
no miran dónde estás.
¡Ah! ¿Cómo serán los arco-iris
que adornan los contornos de tu ombligo?
Despiertan mis manos
en este deseo prohibido.
Quiero apretarte con estrellas.
Hacerte mía junto con la noche.
La luna de plata
colorea tu espalda alada.
Quiero que tus labios
aprieten mis labios
para así poder enterrar
a profecía de mi alma oscura
en tu alma de cristal
y en tus lágrimas sin agonía.
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