miércoles, 6 de enero de 2010

Nueve.

¿Cómo no temerle al tiempo

cuando no estás conmigo?

Le pregunté a tus ojos

cuando permanecías distante

bañada de luz y horizonte.

Estreché tus manos

con las promesas de un instante.

El sol cayó en tu regazo

y las estrellas

quedaron suspendidas y ardientes.

¿Cómo no temerle a la distancia

cuando creo

que tú estarás a mi lado por siempre?

Le susurré a tu piel

cuando encerraba mi corazón

en tu loco cristal de fuego abrazante.

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