¿Cómo no temerle al tiempo
cuando no estás conmigo?
Le pregunté a tus ojos
cuando permanecías distante
bañada de luz y horizonte.
Estreché tus manos
con las promesas de un instante.
El sol cayó en tu regazo
y las estrellas
quedaron suspendidas y ardientes.
¿Cómo no temerle a la distancia
cuando creo
que tú estarás a mi lado por siempre?
Le susurré a tu piel
cuando encerraba mi corazón
en tu loco cristal de fuego abrazante.
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