miércoles, 6 de enero de 2010

Ocho.

Te tiembla la voz

y recuerdas que el tiempo vive

las mismas cosas que tú.

No olvida cada cosa que nace.

No olvida cada cosa que muere.

Pálida y fría

vienes hacia mí

trayendo tus sabores sin dolor

personas sin personas

que pronto aparecen a nuestro alrededor.

Todo choca de prisa

que no das momento

para descifrarte…

Cada palabra tuya me revive.

Cada tristeza me consume y ahoga…

En ti se refleja mi cuerpo

que grita al viento sin voz.

Te tiembla el cuerpo.

Tus manos me cierran.

Hojas de mi cuerpo caen.

Tus ojos desfallecen lentos

en una tarde sin tarde…

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