viernes, 15 de enero de 2010

Tres.

Di que soy tu ángel y

que mis lágrimas son brazos

tratando de alcanzar tu calor.

Di que mis labios son el rocío

que se roba la frescura de tu alma.

Di que la ternura de mi cuerpo

es un anillo tibio

que se encadena a tus secretos.

Yo diré:

Que tu boca en mi oído

sella nuestra historia con azules pergaminos.

Que eres mi estrella entregando

un poco de savia celestial.

Que eres una fruta en donde yo hago mi panal.

Que eres llama sin dolor

quemando los temores de mi corazón.

Que eres todo un ángel

que cuida de mi

cuando pretendo ser un niño

tendido en tus brazos listo para dormir.

Después de todo.

Sentados juntos a la orilla del mar

te besaré intensamente…

Y construiré un castillo de arena

sobre la magia de tu piel…

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