Di que soy tu ángel y
que mis lágrimas son brazos
tratando de alcanzar tu calor.
Di que mis labios son el rocío
que se roba la frescura de tu alma.
Di que la ternura de mi cuerpo
es un anillo tibio
que se encadena a tus secretos.
Yo diré:
Que tu boca en mi oído
sella nuestra historia con azules pergaminos.
Que eres mi estrella entregando
un poco de savia celestial.
Que eres una fruta en donde yo hago mi panal.
Que eres llama sin dolor
quemando los temores de mi corazón.
Que eres todo un ángel
que cuida de mi
cuando pretendo ser un niño
tendido en tus brazos listo para dormir.
Después de todo.
Sentados juntos a la orilla del mar
te besaré intensamente…
Y construiré un castillo de arena
sobre la magia de tu piel…
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