domingo, 28 de febrero de 2010

Ocho.

Caí desde una estrella negra.
La melancolía y la tristeza
eran el fulgor de los días.
En las veredas de la conciencia
estallaba la metáfora.
Se desangraba sin remedio.
Caí como una hoja desatada.
Entregado a los tópicos azules.
Llegué con libros y cuadernos.
Con suspiros y deseos
buscando patria y música.

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