domingo, 28 de febrero de 2010

Siete.

Ayer ahogue los dolores en un vaso.
Las palabras hirientes
se fueron quedando en el fondo.
Ayer ahorque los gritos de tu imagen
con un sucio cordel amarillo.
Así deje atrás la desidia.
Me vestí con el traje más oscuro.
Partí al desierto de la conciencia.
Tratando de buscar mi propia sonrisa.
Olvide tus amargas caricias.

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