Mis versos tienen dientes
y sienten el derecho de morder
la melodiosa espalda de tu alma.
Desangrarla hasta acabar
con la caricia expuesta de tus manos.
Llegar hasta el máximo éxtasis del amor.
Abrir junto a tus suspiros
el lado mágico de tus deseos.
Mis versos tienen cuchillas
y hieren con intensidades incalculables
las tibias formas de tu cuerpo.
La desgarran hasta acceder
hasta el último átomo de tu estructura.
Llegan a golpear como olas…
Como eléctricas alucinaciones
dejando al descubierto este pequeño poema.
Mis versos tienen el poder absoluto
de buscarte y encontrarte
en el lugar más ilógico del tiempo.
Llegar a consumirte en un soplo.
Llegar a tener dientes para volver a sentir
el derecho de pertenecerte.
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