sábado, 13 de marzo de 2010

El rey de la triste felicidad.

Hoy le pago al sol y en ofrenda le entrego mi alma.
Tratas de cubrir mis heridas con la sal del mar.
La magia resbala dulce por toda tu existencia.
Tus alas dejan de proteger mi cuerpo.
No hay forma de volver atrás.
No hay forma de volver la mirada atrás.

Hoy le pago al sol y en secreto se van secando las lágrimas.
Mi corona cae al suelo.
La capa roja sólo cubre la desnudez de los días.

Mi corazón se deshoja sin aliento.
Ya no lo guardas tú.
Ya no lo atesoras tú.
Mi corazón se va colmando de frío.
Ya no le recitas tú.
Ya no lo aquietas tú.
 Por todas las ventanas de la ciudad se va quedando la sangre.
La triste felicidad me da la bienvenida.
Mis pasos y el vaivén de mi cuerpo
no anuncian la soledad sino la poesía vacía.

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