Te encontré triste.
Pequeña niña.
Ataviada por negros dolores
en una simple caja de imágenes.
Al fondo de ti todo era
de azules colores.
Mis ojos miraban todo.
Mis ojos de amor.
Como un diminuto pájaro
te encumbré a los brazos de la luz.
Sola se fue acostumbrando tu alma
al aire de la ciudad de las sombras.
Al fondo de ti todo era
de oscuros colores.
Tus labios tocaban todo.
Tus labios de perfecta armonía.
Como un loco poeta
dejé correr libre la sangre.
Sola se fue acostumbrando
en medio de tu corazón.
Te encontré triste.
Pequeña.
Encerrada en una simple caja.
Rodeada de sin sabores.
Apretando tus mejillas
contra el rostro del frío.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario