De un día para otro
me propuse la idea
de que te quedaras
en mi cabeza.
Tan simple como eso.
Tan extraño suena
pero me lo propuse.
Empecé a sacar
cuanta letra olvidada
permanecía en cada rincón.
Saqué de las paredes de la razón
antiguos avatares poéticos.
Limpié con asiduo trabajo
relatos sangrantes
de amores olvidados.
Curé mis heridas.
De un día para otro
me propuse la idea
de que te quedarás
con mis poesías.
Armé cuanto libro
vino a llenar mi memoria.
Organicé un festival de rimas.
Me di el tiempo
para ensayar mi arte poético.
Tan simple fue todo.
Tan extraño e interesante
se transformó el hecho de existir.
Me fui a la orilla del mar
un día cualquiera
para purificar la idea.
Aquí me ves con la propuesta
de que te quedes en mi cabeza.
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