No me dejaste
la puerta de tu alma abierta
para escaparme.
Nunca quise escaparme.
No dejaste por casualidad
que el viento se llevara mi sombra.
No le diste oportunidad.
No intenté enamorarme de alguien más.
No hay otras razones que me convenzan.
Tú eras la única que de verdad iluminaba
el jardín secreto de mis imaginaciones ciegas.
Me voy pero te dejo mi aire.
Este espacio de tiempo y música
que tuve a tu lado.
No me dejaste convencerte.
No me dejaste adularte con estrellas.
Esperé cual poeta hidalgo
espera a su doncella.
Esperé absorto entre la gente.
Me marcho…
Tú me echaste del paraíso.
Ahora vuelvo al infierno
donde quizás nunca debí haber salido.
Allá voy, tomaré un poco de oscuridad
y mi antigua soledad
para volver a acostumbrarme.
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