El cabello desmarañado.
El color de ojos
desparramado por todo el rostro.
Gotas de sangre desfilando
hacia el ciego pudor.
Hoy encontré las respuestas
para la imagen de tu futuro.
Un orificio en tu conciencia
como un eclipse apartando tu belleza.
Permaneces fría y ausente.
Te mantienes viva en el universo
de mi libro mágico de poesías negras.
Las gotas de sangre me persiguen.
El olor a muerte corroe la conciencia.
El arma subsiste abandonada
sobre la mesa nocturna.
La piel se eriza de solo pensar.
La locura recorre dulcemente
cada rincón de mi cabeza.
Tu rostro apretado contra la caja
parece no sentir mi obsesión.
El vértigo aprieta mi garganta.
Donde voy…
Siempre llevaré tu cuerpo
en una pequeña caja.
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